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Jurisdicción Histórica

El municipio de Valdepiélago no es uno más en el entorno provincial, sino heredero de una ancestral Jurisdicción civil: La ´Real Encartación de Curueño´.
Tras varios siglos de existencia, en que fue dependiente del obispo de León, se convirtió, a finales del s. XVI, en territorio de realengo. Todos sus habitantes adquirieron la condición de nobles, obtuvieron la jurisdicción propia, la facultad de elegir a sus propios oficiales, quedaron exentos de impuestos y de la leva de los ejércitos, administraron su propia justicia y sintieron el orgullo del autogobierno. 

Ese envidiable estatus se mantendría durante trescientos años. La llegada del Nuevo Régimen (1849) eliminó estos derechos históricos; aunque no a todos. (¡!)

La Real Encartación de Curueño resulta ser un caso único de jurisdicción civil en Castilla y León, e incluso en toda España, pues las conocidas Encartaciones vascas no son, por su propio derecho foral, equiparables. Tampoco las llamadas Merindades, en el norte de Burgos… Para un mejor conocimiento del tema, remitimos al lector a la obra titulada “La Real Encartación de Curueño. Crónica y documentos del Concejo”, (Ángel Fierro, año 1999), de cuyo trabajo se extractan estas notas. Con el dibujo de este encaje centenario, nuestra página web pretende dar una explicación a la personalidad diferenciada del territorio. Pues es sabido que los pueblos que ignoran su pasado carecen de futuro.

El paradero desconocido de la Carta Fundacional

El Arca de las Tres Llaves

Valdepiélago, La Vecilla y su entorno formaron parte de la ´Real Encartación de Curueño´, como entidad territorial diferenciada, desde un momento impreciso que los historiadores se inclinan a datar en la época del rey de Asturias y León Alfonso III, el Magno, muerto en el año 910. (Ver textos de Maximiliano González).

Una vez que los castillos del norte de León habían perdido su valor estratégico anterior, los reyes adoptaron la política de asignar el control de los territorios a los monasterios, y en consecuencia a los obispos. (En este caso los monasterios de ´Cavatuerta´ y los tres de Valdorria, fundados por San Froilán).

Por los archivos diocesanos de León se sabe que el entorno del castillo de Montuerto había sido cedido al obispo de León por el rey Alfonso V, en pleno siglo X, “con todas sus mandaciones y habitantes”. El obispo heredó así todas las posesiones de los monasterios altomedievales, sus fortalezas y pueblos.

Algún tiempo más tarde, el rey Fernando II, el repoblador por excelencia de la montaña leonesa, comenzó a dotar de Cartas-Puebla a muchos territorios, a partir del año 1160. Parece lícito pensar que la Carta fundacional o Real privilegio tiene su origen en esos momentos, al igual que los Fueros de ´Fenar´ o los de ´Arbolio´.

 

Esta carta fundacional, a la que se debe el propio nombre de La Encartación, no ha sido encontrada. En el ´Arca de las Tres llaves´ de Valdepiélago, se hallaba aún en el año 1823, según el Apeo realizado: “Una caxa de hojalata, en la que se hallan el Real Privilegio, con su plomo y cordones, y además una confirmación de otros privilegios de esta Encartación, más un pleito ganado contra la obispalía de León”

En un viaje a Madrid, un miembro del equipo de gobierno de la Real Encartación, perteneciente a la familia Álvarez-Acevedo, (sucesores de los Ordás, de Otero), llevó consigo estos documentos… que nunca fueron devueltos a su lugar. Solo la colección documental conservada en el ´Arca de las Tres Llaves´ nos permite reconstruir sus prerrogativas y el contenido de la Carta regia.

Noticias sobre la etapa de señorío episcopal

La donación del rey Alfonso V fue reiterada en el siglo XII, por Alfonso VII, confirmando al obispo don Arias la posesión del castillo de Montuerto y su zona de influencia. En aquel momento se trató de un total de trece pueblos, que formaron la primitiva ´Real Encartación de Curueño´:

Valdepiélago (cabeza y capital), Correcillas, La Mata de la Bérbula, Montuerto, Nocedo con Villarrasil, Otero de Curueño, Ranedo de Curueño y Valdorria (del actual municipio de Valdepiélago).

Valverde de Curueño y Valdeteja* (del actual municipio de Valdelugueros).

La Vecilla y La Cándana * (del actual municipio de La Vecilla), y La Mata de la Riba* (que ahora pertenece a Vegaquemada)

* Valdeteja compró la jurisdicción al rey Felipe II, con La Braña
* La Cándana pasó a la Jurisdicción del Valle del Curueño, con Campohermosoy Sopeña (Señorío de los Guzmanes)
* La Mata de la Riba pasó a la jurisdicción de los Guzmanes de Toral.
* Aviados no perteneció a La Encartación, sino al Señorío de los Guzmanes.

Desde el rey Felipe II hasta el Nuevo Régimen

Mapa

No estaban satisfechos los vecinos de la ´Real Encartación´ de pertenecer a un señorío eclesiástico y aprovecharon la primera oportunidad para emanciparse de ella, recurriendo a la compra de la propia jurisdicción. Ocurrió en el año 1584, bajo el reinado de Felipe II.

A diferencia de la etapa anterior, la nueva situación está documentada, mediante una colección de legajos, que custodia la Junta Vecinal de La Vecilla. (Encuadernación moderna, en piel de becerro, con 566 folios manuscritos, que es una confirmación al Concejo de su estatus, dada por el Rey Carlos II, en 1784). 

En esta confirmación real se transcribe en su integridad el acta de segregación del castillo y derechos territoriales, mediante compra al Rey Felipe II de la jurisdicción del obispo, por un importe de 418.482 maravedíes. (Cifra desmesurada para la época, que requirió de ´La Real Encartación´un endeudamiento o ´censo´ cuya amortización se prolongó durante 250 años.

Se citan textualmente los pueblos incluidos en la nueva Carta o Contrato Real, encabezados por ´Piélago´, ´La Avecilla´… etc., hasta completar los diez. La relación de pueblos que dejaron de pertenecer a la jurisdicción del Obispo y pasaron a ´realengo´ es la siguiente:

Valdepiélago (cabeza y capital), Correcillas, La Mata de la Bérbula, Montuerto, Nocedo, Otero de Curueño, Ranedo de Curueño, Valdorria, Valverde de Curueño, y La Vecilla.

Estos diez pueblos formaron la Jurisdicción de la Real Encartación de Curueño,durante más de tres siglos.El pueblo de Aviados, del señorío de Los Guzmanes, pasó al municipio de Valdepiélago, tras la implantación del Nuevo Régimen. 

Sucesivos Padrones, conservados en el Arca de las Tres Llaves de Valdepiélago, reiteran esta composición.

En una nueva organización territorial, La Vecilla formó municipio propio, con tres pueblos del ´Valle del Curueño´: Campohermoso, La Cándana y Sopeña.

´Piélago´(hoy Valdepiélago) fue declarada “´villa de por sí y sobre sí´, con la facultad de poner sus Alcaldes Ordinarios y de la Hermandad, Regidores, Alguaciles, Procuradores y demás servicios del concejo…

Es necesario remarcar la importancia de ser ´cabeza y capital´ de todo el Concejo de La Encartación. Se reunían aquí los Regidores para el gobierno del territorio, los Procuradores para la administración de justicia, y se ubicó la cárcel, los archivos concejiles, el Fiel contraste de pesos y medidas y demás servicios.

El edificio de la antigua cárcel de la ´Real Encartación´ pertenece hoy día a una remodelada Casa Rural, “Las Casas de Valdepiálago” (Ver apartado de Turismo)

La ´Real Encartación de Curueño´ dejó oficialmente de existir con la implantación del Nuevo Régimen, a mediados del siglo XIX. (1849).

Sin embargo su estela planea sobre el territorio y marca de forma indeleble su propio carácter y sus nunca olvidadas aspiraciones de autogobierno y libertad.

En el libro “La Real Encartación de Curueño. Crónica y documentos del Concejo” se apunta una alternativa política: El regreso al concepto de ENCARTACIÓN. (Págs. 286 y siguientes)

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